Hijos de Dios

Bendición

ORACIÓN

Señor amado, en humildad me presento ante Tu santo trono, reconociendo que toda autoridad, todo propósito y toda victoria provienen únicamente de Ti. Así como hablaste por medio de Tu siervo Jacob, declarando que “el cetro no se apartará de Judá ni el legislador de entre sus pies”. Hoy clamo para que esa bendición espiritual alcance mi vida conforme a Tu voluntad.

Padre, no busco la autoridad que nace del orgullo humano ni del deseo de reconocimiento, porque sé que delante de Ti la grandeza del hombre es polvo. Más bien, anhelo la autoridad que desciende del cielo. Aquella que se sostiene en la obediencia sincera, se afirma en la verdad eterna y se manifiesta en la justicia que proviene de Tu corazón.

Concédeme, Señor, caminar bajo Tu dirección cada día. Que mi influencia provenga de Tu sabiduría y no de mis fuerzas; que mis palabras sean guiadas por Tu discernimiento y no por mis emociones; que mis decisiones reflejen Tu carácter y no mis impulsos. Enséñame a liderar con mansedumbre, a corregir con amor y a servir con humildad, así como Cristo nos mostró en Su ejemplo perfecto.

Permíteme, Espíritu Santo, ser un instrumento útil en Tus manos. Guarda mi corazón de todo orgullo y líbrame de confiar en mi propia prudencia. Toda autoridad que pongas sobre mí sea usada para edificar, nunca para derribar; para guiar, nunca para controlar; para amar, nunca para imponer.

Que mi vida sea un reflejo vivo de Tu Reino, un testimonio que muestre Tu justicia, Tu gracia y Tu fidelidad. Donde yo esté, Tu luz sea evidente. Que donde yo hable, Tu verdad resplandezca. Y que donde yo avance, Tu propósito se cumpla.

Padre, afirmó nuevamente que Tú eres mi Señor, mi guía y mi rey eterno. Te entrego todo lo que soy, todo lo que hago y todo lo que anhelo. Toma mi vida y úsala para Tu gloria.

En el nombre de Jesús, el León de la tribu de Judá, a quien pertenece el cetro y el dominio para siempre, oro con confianza y gratitud.

Amén.