
Padre celestial, te presentamos esta plegaria en nuestros corazones humildes y agradecidos ante tu trono de gracia. Tú que guardas a los tuyos ahora y para siempre, eres nuestro el dios. Que en esta hora, tu bendición repose sobre la familia.
Señor, nosotros en Cristo Jesús tenemos libertad y una herencia eterna. El dijo: “Yo he venido a que les den vida y que la tengan en todo su abundancia”. Ruego que lleves esta abundancia de vida a mi hogar, que tu paz que sobrepasa todo entendimiento sea la guardia de nuestros corazones y mentes en Cristo Jesús.
Espíritu Santo, Consolador y Guiador– dirige nuestras decisiones y llénanos de tu fruto: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Que tu luz alumbre cada paso y nos restituya de toda sombra. Que nuestras palabras construyan; que nuestro testimonio sea fiel al evangelio.
Padre, en su corazón empezamos nuestra unidad con su familia y luego fuimos perdonados en Cristo. Que tu palabra sea lumbre a nuestros pies y linterna a nuestro camino y que nunca nos falte, ¡sea material, espiritual! porque eres nuestro Pastor y nada nos faltara.
Señor, ponemos nuestra casa en tus manos, porque solo en ti encontramos del buen fruto. Que tú seas el cimiento de nuestro hogar; la roca firme sobre la cual descansamos.
Todo esto lo pedimos con absoluta confianza en el glorioso nombre de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. A él sea toda la gloria y el honra siempre, por los siglos de los siglos.
Amen.