
Señor Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, te alabo con todo mi ser porque soy una creación admirable, formada por tus manos divinas y tejida con propósito en el vientre de mi madre, como dice tu Palabra en el Salmo 139:14. Reconozco mi fragilidad y mi dependencia absoluta de Ti, que me conoces íntimamente y me sostienes con tu fidelidad inquebrantable.
Jesucristo, mi Salvador y Redentor, en Ti encuentro la plenitud de vida y esperanza eterna. Gracias por tu sacrificio en la cruz, que me limpia y me renueva, transformando mi corazón por el poder glorioso de tu sangre preciosa. Espíritu Santo, Consolador y Guía, habita en mí y enciende la llama de tu amor y sabiduría, para que camine siempre en santidad y verdad.
Humildemente me postro ante tu trono de gracia, confiando en tu misericordia y en el propósito eterno que tienes para mi vida. Que toda alabanza y gloria sean para Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por siempre y para siempre. Amén.