
La historia de cuando David es ungido como rey posee una profunda enseñanza: Dios no juzga según criterios humanos, sino que sondea lo más íntimo del alma. En 1 Samuel 16, el profeta Samuel recibe de lo alto el encargo de dirigirse a la casa de Isaí en Belén para designar al nuevo gobernante de Israel. Aunque los hijos mayores de Isaí parecían más aptos a simple vista, el Señor reveló una verdad que trasciende los tiempos: “Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7, RVR1960).
Este pasaje no solo relata un momento clave para el pueblo hebreo, sino que también nos impulsa a reflexionar sobre cómo Dios sigue eligiendo a aquellos dispuestos a vivir conforme a Su voluntad.
EL MANDATO DIVINO LLEGA A SAMUEL Y DAVID ES UNGIDO COMO REY
La narración comienza con Samuel sumido en el pesar por la caída de Saúl, quien fue rechazado por su desobediencia. Pero Dios interrumpe su lamento con una orden clara: debía dirigirse a Belén para ungir al nuevo monarca entre los hijos de Isaí. Este detalle nos muestra que, a pesar de los planes humanos, el propósito de Dios prevalece.
Al llegar a Belén, Samuel se topa con la inquietud de los ancianos, temerosos de un posible castigo. No obstante, el profeta los tranquiliza afirmando que venía en son de paz para ofrendar un sacrificio al Altísimo. En este solemne contexto, Isaí presenta a sus hijos dando inicio a la búsqueda del elegido.
DIOS MIRA EL CORAZÓN, NO LAS APARIENCIAS
El mayor de los hijos de Isaí, Eliab, alto y fuerte, fue el primero en presentarse. Samuel pensó que él sería el elegido, pero Dios corrigió su percepción. Uno a uno, pasaron los hijos ante el profeta, y ninguno fue aprobado. Aquí se revela la verdad central de esta historia: la elección divina trasciende las apariencias físicas y los criterios humanos.
La lección es clara: Dios busca corazones obedientes, humildes y dispuestos a servir. En un mundo que valora lo superficial, este pasaje nos recuerda que la mirada de Dios es más profunda que cualquier estándar terrenal.
DAVID, EL MÁS JOVEN DE LOS HIJOS DE ISAÍ
Finalmente, Samuel pregunta si quedaba algún hijo más, y entonces mencionan a David, el más pequeño, que pastoreaba ovejas en el campo. Nadie lo había considerado digno de estar en la reunión, pero Dios ya lo había señalado.
Cuando David aparece, joven y de sencilla apariencia, Dios le dice a Samuel: “Levántate y úngelo, porque éste es él”. Con aceite derramado sobre su cabeza, el Espíritu de Jehová vino sobre David desde aquel día en adelante. Esta unción marcó el inicio de un proceso en el que el humilde pastor se transformaría en el más célebre rey de Israel.
EL PROFUNDO SIGNIFICADO ESPIRITUAL DE LA UNCIÓN REAL
La coronación de David como rey de Israel fue más que un mero acto político, representaba asimismo un poderoso símbolo espiritual. El óleo derramado sobre su cabeza simbolizaba la presencia y fuerza del Espíritu Santo, quien lo capacitaba para cumplir la voluntad divina. Este acontecimiento también prefiguraba la obra mesiánica de Jesucristo, el Ungido por antonomasia, quien vendría en su momento a establecer un reino eterno. Al igual que David fue elegido entre los más humildes, Cristo nació en un pesebre y fue rechazado por muchos aunque exaltado por Dios como Rey de reyes y Señor de señores.
LECCIONES PARA NUESTRA VIDA DE HOY
La historia del ungimiento de David como monarca de Israel continúa teniendo una profunda relevancia en nuestros días. Nos enseña:
LA IMPORTANCIA DEL CORAZÓN PURO
Dios no se deja impresionar por talentos, riquezas o apariencias externas, sino que valora ante todo un corazón sincero y entregado a su voluntad.
DIOS USA A LOS MENOS ESPERADOS
Aunque David era el más joven e insignificante entre los hijos de Isaí, fue elegido por Dios para desempeñar un papel trascendental en su plan. Esto nos alienta a creer que no importan las evaluaciones humanas, lo que realmente cuenta es la mirada y criterio del Señor.
LA UNCIÓN CONLLEVA MISIÓN
El ungimiento real no era un mero honor vacío, sino un llamado a servir con fidelidad en medio de pruebas y tribulaciones, antes de reinar definitivamente sobre el pueblo de Israel.
RESPONDIENDO AL LLAMADO DE DIOS
La humilde historia de David, desde su juventud como pastor hasta ser elevado al trono, nos recuerda que Dios obra de acuerdo a Sus propios planes, eligiendo a aquellos que poseen un corazón dispuesto a seguirle. Así como Él levantó a David de entre sus ovejas para gobernar como rey, Él también puede levantarte a ti para cumplir un propósito eterno en Cristo.
Este es el tiempo propicio para que permitamos que Dios mire dentro de nosotros y transforme nuestras vidas. Les invitamos a explorar más profundamente estas enseñanzas en www.HijosDeDios.com, donde hallarás estudios bíblicos y mensajes que fortalecerán tu fe y te guiarán a una comunión aún más íntima con el Señor.