Hijos de Dios

personajes de la Biblia

El decreto de exterminio contra el pueblo judío surge cuando la maldad humana intenta imponerse sobre el propósito eterno de Dios. En los días del rey Asuero, soberano del vasto imperio persa, una decisión firmada con autoridad real puso en peligro la existencia completa del pueblo judío, disperso en ciento veintisiete provincias.

Desde el inicio del libro de Ester, la Escritura muestra cómo Dios obra aun cuando su nombre no se menciona explícitamente. Cada evento, cada decisión y cada giro inesperado revela una soberanía silenciosa, pero absoluta. Así, la historia no comienza con violencia, sino con orgullo, intriga y ambición.

EL DÍA QUE EL DESTINO DE LOS JUDÍOS PARECÍA SELLADO

El Ascenso De Amán Y Su Odio Mortal

Amán, hijo de Hamedata, fue exaltado por el rey Asuero por encima de todos los príncipes (Ester 3:1). Sin embargo, su corazón no estaba lleno de gratitud, sino de soberbia. Mardoqueo, judío fiel, se negó a inclinarse ante él. Ese acto de fidelidad a Dios encendió un odio profundo.

Amán no se conformó con buscar venganza contra un solo hombre. Por el contrario, decidió destruir a todo el pueblo judío. De este modo, el resentimiento personal se transformó en un plan de exterminio nacional.

La Estrategia Del Engaño Ante El Rey

Con astucia, Amán se presentó ante el rey sin mencionar nombres, pero sí sembrando sospechas:

“Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos… y sus leyes son diferentes” (Ester 3:8).

Mediante palabras calculadas, convenció al rey de que aquel pueblo representaba una amenaza para la estabilidad del reino. Además, ofreció una gran suma de plata para el tesoro real. Así, el rey entregó su anillo real sin investigar más.

CUANDO LA MALDAD INTENTA EXTINGUIR EL PROPÓSITO DE DIOS

El Decreto Irrevocable

El decreto de exterminio contra el pueblo judío fue escrito y sellado en el mes primero, Nisán, para ejecutarse en el mes doce, Adar (Ester 3:12–13). La orden autorizaba matar, destruir y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un solo día.

Mientras el rey y Amán se sentaban a beber, la ciudad de Susa quedó confundida. La frialdad del poder humano contrastaba con el dolor silencioso del pueblo amenazado.

El Clamor De Mardoqueo Y El Despertar De Ester

Mardoqueo rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y ceniza, y clamó con gran lamento (Ester 4:1). El dolor personal se convirtió en intercesión colectiva. Además, envió mensaje a Ester, ahora reina, recordando su identidad y su responsabilidad.

Sus palabras fueron firmes y proféticas:

“¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” (Ester 4:14).

Ester comprendió que el silencio no era una opción. Aunque la ley castigaba con muerte a quien se presentará ante el rey sin ser llamada, decidió actuar.

EL AYUNO QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

Antes de enfrentarse al rey, Ester pidió ayuno por tres días (Ester 4:16). Este acto revela una verdad profunda: cuando el peligro parece absoluto, el pueblo de Dios debe humillarse y buscar su favor.

El ayuno no fue un ritual vacío. Fue una declaración de dependencia total. En medio del Decreto De Exterminio Contra El Pueblo Judío, Dios preparaba una reversión gloriosa.

LA PROVIDENCIA DIVINA FRENTE AL ORGULLO HUMANO

El Giro Inesperado De Los Acontecimientos

Dios comenzó a mover los hilos invisibles. El rey no podía dormir y pidió que le leyeran las crónicas. Allí descubrió que Mardoqueo había salvado su vida y nunca fue recompensado (Ester 6).

Mientras tanto, Amán preparaba una horca para Mardoqueo. Sin embargo, el orgullo fue su ruina. El mismo hombre que planeó destruir a los judíos terminó conduciendo a Mardoqueo con honra pública.

La Caída Del Enemigo

Ester reveló su identidad judía durante el banquete y expuso el plan de Amán. El rey, indignado, ordenó que Amán fuera colgado en la misma horca que había preparado (Ester 7:10).

Aunque el decreto no podía anularse, Dios permitió un nuevo edicto que autorizó a los judíos a defenderse. Así, el día destinado para la destrucción se convirtió en día de victoria.

EL DECRETO NO DETUVO EL PLAN DE DIOS

El Decreto De Exterminio Contra El Pueblo Judío parecía definitivo. No obstante, jamás pudo anular el pacto de Dios con su pueblo. La fiesta de Purim nació como memorial eterno de esta liberación.

Dios mostró que ningún poder humano puede borrar Su promesa. Aun cuando la amenaza surge desde tronos y leyes, el Señor sigue gobernando la historia.

CUANDO DIOS TRANSFORMA LA AMENAZA EN TESTIMONIO

La historia de Ester nos enseña que Dios levanta personas en momentos críticos. Además, revela que el mal nunca tiene la última palabra. El pueblo judío sobrevivió porque Dios es fiel a Su pacto.

Hoy, esta historia sigue proclamando esperanza. Cuando todo parece perdido, Dios sigue obrando. Cuando la maldad se organiza, el cielo ya ha preparado respuesta.

Si deseas profundizar en historias bíblicas que revelan la fidelidad, justicia y soberanía de Dios, te invitamos a visitar Hijos de Dios, un espacio dedicado a conocer, creer y honrar la Palabra viva del Señor.