Hijos de Dios

Hágase tu voluntad

Padre celestial, soberano y justo, me acerco con humildad ante tu trono, reconociendo que tu voluntad es perfecta, santa y buena. Así como los cielos proclaman tu gloria y tus ángeles obedecen sin demora, ruego que también mi corazón se rinda plenamente a tus designios. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Señor Jesús, Tú nos enseñaste a orar con esta súplica santa, y en Getsemaní la viviste con lágrimas, diciendo: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”. En Ti vemos la obediencia perfecta. Ayúdame a seguir tu ejemplo, confiando en la sabiduría del Padre, aun cuando no entienda el camino.

Espíritu Santo, guíame en obediencia diaria. Haz que mi vida refleje el deseo del cielo, que mis decisiones estén alineadas con el reino de Dios, y que tu paz gobierne mi alma.

Haz tu voluntad en mí, Señor. En mi casa, en mi nación, en tu Iglesia. Que todo lo que soy te glorifique. Amén.