El profeta que vivió aproximadamente 750 años antes de Cristo, dejó profecías sobre el Mesías que, aunque escritas mucho antes, parecen describirlo como contemporáneo de Jesús. En particular, su visión de un Mesías que sería un libertador para Israel se destaca, como se registra en Isaías 53:5,8.
Isaías provenía de una familia noble y educada en Jerusalén. A los veinte años, tuvo una visión sobrenatural que lo llamó a convertirse en profeta. Durante cuarenta años, llevó mensajes de esperanza y advertencia al pueblo judío. Su estilo de predicación, contenido en el libro que lleva su nombre, era dramático y simbólico.
Incluso llegó al extremo de realizar acciones simbólicas, como predicar desnudo durante tres años, para transmitir su mensaje. Uno de sus mensajes más importantes fue instar a los judíos a confiar en Dios en lugar de buscar alianzas con Egipto contra Siria.
A lo largo de su vida, Isaías presenció cómo Asiria conquistaba y oprimía a la nación judía del norte, Israel. Advertía a su propia gente en Judá, al sur, sobre un destino similar. Sin embargo, siempre ofrecía esperanza, proclamando la promesa de Dios de enviar un Mesías. Esta promesa, según el Nuevo Testamento, se cumplió en Jesús.