Hijos de Dios

La promesa

La promesa Jesús dijo: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20)

Esta breve afirmación subraya que la presencia de Cristo no depende de números; incluso en grupos pequeños, Él está presente. Esta promesa enfatiza la importancia del compañerismo y la oración en la vida cristiana, recordándonos que nuestra fe se basa en la relación viva con Cristo y la comunión entre creyentes.

La presencia de Cristo entre sus seguidores tiene implicaciones profundas para la vida comunitaria y la adoración cristiana. Nos insta a valorar la comunión entre creyentes y a confiar en su presencia en nuestras reuniones, ya sean grandes o pequeñas. Esto resalta que la fe cristiana no se limita a rituales o estructuras, sino que se centra en la relación con Cristo y en la unidad de la comunidad de fe.

En resumen, nos asegura la presencia continua y poderosa de Cristo en medio de sus seguidores. Nos fortalece la fe de los creyentes y les da confianza para enfrentar desafíos y buscar la unidad en Cristo dentro de la comunidad de fe. La presencia de Cristo transforma nuestras reuniones en momentos sagrados de comunión y adoración.

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