
La expresión Padre Hijo y Espíritu Santo resume uno de los temas más profundos de la fe cristiana: la naturaleza de Dios. A lo largo de la historia, este tema ha generado unidad, pero también debates y divisiones dentro de las iglesias.
Por un lado, hay creyentes que sostienen que Dios es una sola persona que se manifiesta de diferentes maneras. Por otro lado, muchos cristianos enseñan que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas distintas, pero un solo Dios verdadero. Ante esta realidad, es necesario volver a la Escritura, especialmente a la Biblia, y preguntarnos: ¿qué dice realmente la Palabra de Dios?
UNA DIVISIÓN EN LA COMPRENSIÓN DE DIOS
Dentro del mundo protestante encontramos dos posiciones principales:
- Unitarios: afirman que el Padre Hijo y Espíritu Santo son una sola persona que cumple tres funciones o roles diferentes. Dios sería uno solo, manifestado como Padre, como Hijo y como Espíritu, pero no habría una distinción real de personas.
- Trinitarios: sostienen que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas distintas, que comparten la misma naturaleza divina y forman un solo Dios.
En la práctica, muchos unitarios rechazan la palabra “Trinidad” por considerarla de origen católico. Sin embargo, a menudo terminan usando un modelo que presenta a Dios como una sola persona con tres máscaras, algo distinto de lo que enseñan las confesiones históricas sobre la Trinidad clásica.
Por lo tanto, más allá de las etiquetas, la pregunta clave es: ¿cómo presenta la Biblia al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo?
LA DOCTRINA HISTÓRICA DE LA TRINIDAD
A nivel histórico, la doctrina de la Trinidad fue formulada en los primeros concilios de la Iglesia. En el Concilio de Nicea (325 d.C.), convocado en tiempos del emperador Constantino, se afirmó que Jesucristo es verdadero Dios, de la misma esencia que el Padre. Más tarde, otros concilios confirmaron la fe en un solo Dios en tres personas.
El catecismo católico resume esta idea diciendo que:
El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, y sin embargo no hay tres Dioses, sino uno solo.
Sin embargo, muchas explicaciones populares utilizan ilustraciones que, sin querer, se acercan más al modelo “unitario” que al bíblico. Por ejemplo, comparar a Dios con un hombre que es padre, hijo y hermano al mismo tiempo: una sola persona con varios roles. Esa imagen puede resultar sencilla, pero no refleja bien lo que la Biblia muestra sobre Padre Hijo y Espíritu Santo como realidades personales distintas.
ELOHIM: DIOS COMO PALABRA COLECTIVA
Para entender mejor la naturaleza de Dios, conviene regresar al Antiguo Testamento. La palabra traducida como “Dios” en muchos pasajes es “Elohim”, un término hebreo en forma plural que tiene matiz colectivo.
Es parecido a palabras como:
- “ganado”
- “ejército”
- “rebaño”
- “flota”
- “bodega”
Cuando una persona ve muchas vacas, no dice “diez ganados”, sino “un ganado”. El término no describe una sola vaca, sino un conjunto.
De manera similar, “Elohim” expresa la idea de un Dios único, pero no obliga a pensar en una sola persona. Por eso, en Génesis 1:26 leemos:
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”
Si se tratara de una sola persona hablando solo consigo misma, esperaríamos: “Haré al hombre a mi imagen”. Sin embargo, el texto usa el plural, lo cual sugiere una pluralidad real en Dios, sin caer en el error de tres dioses distintos.
En este sentido, no es correcto decir que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres dioses separados, pero tampoco es bíblico reducirlos a una sola persona con tres funciones. Son un solo Dios verdadero, y el término Elohim encaja bien con esa realidad.
DIFERENTES TRADUCCIONES Y SU IMPACTO DOCTRINAL
Otro elemento que ha influido en la comprensión de Padre Hijo y Espíritu Santo es la existencia de diferentes versiones bíblicas. No todas las traducciones utilizan los mismos manuscritos como base.
La Biblia se apoya principalmente en el Textus Receptus, mientras que muchas versiones modernas utilizan otros textos críticos griegos. Esto ha producido diferencias notables en algunos pasajes clave.
Por ejemplo:
1 Timoteo 3:16 dice:
“Dios fue manifestado en carne…”
En algunas versiones modernas se lee solo “Él fue manifestado en carne”, lo que reduce la claridad sobre la deidad de Cristo.
Colosenses 1:14 afirma:
“En el cual tenemos redención por su sangre…”
En otras versiones la referencia directa a la sangre puede omitirse en este versículo.
Además, pasajes como 1 Juan 5:7 aparecen completos en la Biblia:
“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo: y estos tres son uno.”
En algunas traducciones modernas, esta parte del versículo se omite o se reduce, lo cual afecta la forma en que muchos creyentes perciben el testimonio bíblico sobre la unidad y la distinción de las personas divinas.
Por eso, quienes desean sostener una doctrina firme acerca de Padre Hijo y Espíritu Santo suelen prestar atención a qué base textual usa la traducción que leen.
PADRE HIJO Y ESPÍRITU SANTO EN LA BIBLIA
La Biblia muestra de forma clara la distinción entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, al mismo tiempo que mantiene la unidad de Dios.
El que está sentado en el trono y el Cordero
En Apocalipsis 4 y 5, Juan describe una escena celestial impresionante:
- Hay uno sentado en el trono (Apocalipsis 4:2).
- Ese Ser tiene un libro en su mano derecha (Apocalipsis 5:1).
- Luego aparece un Cordero como inmolado, que toma el libro de la mano del que está sentado (Apocalipsis 5:6–7).
El Cordero es Cristo (Juan 1:29; Apocalipsis 5:9), y el que está en el trono es el Padre. Vemos así a dos personas distintas, pero unidas en la misma obra de salvación.
EL TESTIMONIO
En Hechos 7:55 leemos:
“Mas él, estando lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios.”
En un solo versículo aparecen:
- El Espíritu Santo obrando en Esteban en la tierra.
- La gloria de Dios (el Padre) en el cielo.
- Jesús a la diestra del Padre.
Todo esto confirma que Padre Hijo y Espíritu Santo son realidades personales distintas, aunque inseparables en el plan de redención.
Otro punto importante es que títulos como Dios, Señor, Jehová y “Yo Soy” no pertenecen de forma exclusiva a una sola persona de la Deidad.
- “Yo Soy”:
- Éxodo 3:14 – “YO SOY EL QUE SOY.”
- Éxodo 3:14 – “YO SOY EL QUE SOY.”
Juan 8:58 – “Antes que Abraham fuese, YO SOY.”
Jesús se aplica el mismo título que Dios dio a Moisés.
- “Jehová es mi pastor”:
- Salmo 23:1 – “Jehová es mi pastor; nada me faltará.”
- Salmo 23:1 – “Jehová es mi pastor; nada me faltará.”
Juan 10:11 – “Yo soy el buen pastor…”
Cristo se identifica con el Pastor de Salmos, asumiendo el título de Jehová.
- En pasajes como Ezequiel 20:12, el que santifica al pueblo es Jehová; en el Nuevo Testamento, la santificación se atribuye a la obra del Espíritu Santo. Así, el mismo carácter y los mismos títulos se aplican al Padre Hijo y Espíritu Santo.
Esto no significa que se pierda la identidad de cada uno, sino que reafirman su unidad en naturaleza y gloria.
LA UNIDAD DE DIOS: TRES PERSONAS, UN SOLO DIOS VERDADERO
La Biblia enseña que Dios es uno:
- Deuteronomio 6:4 – “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”
- 1 Juan 5:7 – “Estos tres son uno.”
Esta unidad no borra las personas, sino que se entiende mejor como:
- Unidad de naturaleza: los tres son divinos, eternos y no creados.
- Unidad de carácter: justos, santos, misericordiosos.
- Unidad de propósito: comparten el mismo plan de redención para la humanidad.
Jesús ora para que sus discípulos vivan este tipo de unidad:
“Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti…” (Juan 17:21).
La Iglesia no se convierte en una sola persona, pero se espera que tenga un mismo corazón y un mismo propósito. Así también ocurre con Padre Hijo y Espíritu Santo, que son “uno” sin dejar de ser tres personas.
Otros ejemplos de unidad en propósito son:
- El pueblo en la torre de Babel: “el pueblo es uno” (Génesis 11:6).
- El matrimonio: “serán una sola carne” (Génesis 2:24).
En ningún caso se trata de una sola persona, sino de una unidad profunda basada en la comunión y el propósito compartido.
ADORAR AL DIOS VERDADERO REVELADO EN LA ESCRITURA
A la luz de la Biblia, podemos afirmar que:
- El Padre es Dios.
- El Hijo es Dios.
- El Espíritu Santo es Dios.
- Padre Hijo y Espíritu Santo son tres personas distintas que comparten la misma naturaleza divina y el mismo propósito eterno.
No hablamos de tres dioses, tampoco de una sola persona con tres máscaras espirituales. Hablamos del Dios verdadero, que se revela de manera clara, consistente y poderosa en las Escrituras.
Como creyentes, esto nos llama a:
- Adorar al Padre que nos amó y envió al Hijo.
- Honrar al Hijo que se encarnó, murió y resucitó por nosotros.
- Depender del Espíritu Santo, que convence, transforma y santifica.
Al comprender mejor quién es Dios según la Biblia, nuestra fe se fortalece, nuestra adoración se profundiza y nuestro testimonio se vuelve más claro en un mundo lleno de confusión doctrinal.