Hijos de Dios

Milagros y el ministerio de Eliseo

 Milagros y el ministerio de Eliseo revelan el obrar sobrenatural de Dios en tiempos de crisis, necesidad y guerra. A través de Eliseo, Dios mostró su fidelidad al pueblo de Israel, realizó señales poderosas y anticipó la obra redentora que siglos después culminaría en Cristo Jesús. Cada acontecimiento narrado en 2 Reyes 3–8 nos enseña verdades profundas sobre la fe, obediencia y provisión divina.

GUERRA CONTRA MOAB: DIOS PELEA POR SU PUEBLO

En tiempos de Eliseo, los reinos de Israel, Judá y Edom se unieron para combatir a Moab, que se había rebelado tras la muerte de Acab (2 Reyes 3). Durante la campaña militar, el ejército se quedó sin agua en el desierto. Fue entonces cuando consultaron al profeta Eliseo, quien profetizó victoria y anunció que Dios proveería agua de manera milagrosa, sin lluvia ni viento.

“Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados.”
(2 Reyes 3:17, RVR1960)

Dios cumplió su palabra: el agua llegó y los enemigos confundidos fueron derrotados. Este episodio demuestra que el poder de Dios se manifiesta en la obediencia y la fe, incluso en situaciones imposibles.

LA VIUDA Y EL ACEITE: PROVISIÓN EN LA NECESIDAD

En 2 Reyes 4:1–7, una viuda desesperada acudió a Eliseo porque sus acreedores querían tomar a sus hijos como siervos. Eliseo le preguntó qué tenía en casa, y ella respondió que solo un poco de aceite. Siguiendo la instrucción del profeta, recogió vasijas vacías, y el aceite se multiplicó milagrosamente hasta llenar cada una.

Con la venta de ese aceite pudo pagar su deuda y vivir con sus hijos. Este milagro de Eliseo muestra cómo Dios cuida de los más vulnerables cuando confían en Él.

LA SUNAMITA Y SU HIJO: VIDA RESTURADA POR EL PODER DE DIOS

En 2 Reyes 4:8–37, una mujer sunamita que había recibido al profeta en su hogar fue bendecida con un hijo, tal como Eliseo había profetizado. Años después, el niño murió repentinamente, y ella corrió a buscar al varón de Dios. Eliseo oró, se tendió sobre el niño, y Dios lo devolvió a la vida.

“Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor.”
(2 Reyes 4:34, RVR1960)

Este milagro refleja la fidelidad de Dios a quienes le honran y anticipa el poder de resurrección que sería plenamente revelado en Jesucristo.

PURIFICACIÓN DEL GUISO Y MULTIPLICACIÓN DE PANES

En otra ocasión, durante una hambruna, los profetas cocinaron un guiso con plantas silvestres venenosas (2 Reyes 4:38–41). Eliseo intervino y, por el poder de Dios, el alimento fue purificado y nadie sufrió daño. Poco después, multiplicó veinte panes para alimentar a cien hombres, y sobró comida (vv. 42–44).

Estos hechos dentro de los milagros y ministerio de Eliseo anticipan claramente los milagros de Jesús: transformar lo impuro en alimento y multiplicar el pan para muchos.

NAAMÁN EL SIRIO ES SANADO

Naamán, general del ejército de Siria, padecía lepra. Al escuchar sobre Eliseo, viajó a Israel en busca de sanidad (2 Reyes 5). El profeta no lo recibió personalmente, sino que envió un mensaje: debía lavarse siete veces en el Jordán. Naamán se indignó al principio, pero finalmente obedeció y fue completamente sanado.

“Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio.”
(2 Reyes 5:14, RVR1960)

Este milagro destaca la importancia de la obediencia humilde para recibir la gracia de Dios.

EL HACHA FLOTANTE

En 2 Reyes 6:1–7, unos discípulos proféticos estaban construyendo un lugar para vivir cuando el hacha prestada de uno de ellos cayó al agua. Eliseo lanzó un palo al sitio, y el hierro flotó milagrosamente.

“Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro.”
(2 Reyes 6:6, RVR1960)

Este milagro, aunque sencillo, muestra el cuidado de Dios incluso en detalles prácticos de la vida cotidiana.

ELISEO REVELA LOS PLANES DE SIRIA Y PROTEGE A ISRAEL

Eliseo repetidamente revelaba al rey de Israel los planes secretos de Siria (2 Reyes 6:8–23). Cuando el ejército sirio rodeó Dotán para capturarlo, el siervo de Eliseo temió. Pero Eliseo oró para que Dios abriera sus ojos, y el joven vio el ejército celestial que rodeaba la ciudad.

“ Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo”
(2 Reyes 6:17, RVR1960)

Dios cegó a los enemigos, y Eliseo los condujo hasta Samaria sin violencia, mostrando la soberanía divina en la defensa de su pueblo.

ASEDIO DE SAMARIA Y MILAGRO DE LIBERACIÓN

En 2 Reyes 6:24–7:20, Siria sitió Samaria, causando hambre extrema. A través de Eliseo, Dios anunció liberación milagrosa en un día. Cuatro leprosos descubrieron el campamento enemigo vacío; el ejército sirio había huido al escuchar un ruido sobrenatural. El pueblo tomó los despojos, cumpliéndose la palabra de Dios al pie de la letra.

“Entonces el pueblo salió, y saqueó el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová.”
(2 Reyes 7:16, RVR1960)

Este milagro confirma que la palabra de Dios nunca falla.

EL PODER DE DIOS

Los  milagros y el ministerio de Eliseo muestran cómo Dios obra con poder en favor de quienes confían en Él. Cada acto milagroso revela Su fidelidad, justicia, compasión y soberanía. Estas historias no son mitos antiguos, sino testimonios eternos del carácter de Dios, que sigue obrando en la vida de aquellos que creen.

Si deseas profundizar en estos temas y crecer espiritualmente, te invitamos a visitar Hijos de Dios, donde encontrarás estudios bíblicos, enseñanzas y reflexiones para fortalecer tu fe.

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