Hijos de Dios

Oración

ORACIÓN BASADA EN EL SALMO 51:10

Oh Dios eterno y santo, Padre de misericordias y Dios de toda gracia, me acerco a tu trono con reverencia y temblor, sabiendo que tú escudriñas lo más profundo del corazón y conoces mis pensamientos antes de que lleguen a mi boca. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”. Reconozco que, como el barro en manos del alfarero, dependo por completo de tu obra transformadora; sin ti, nada soy, y separado de ti nada puedo hacer.

Señor Jesucristo, Hijo amado, Salvador y Redentor, a ti levanto mis ojos, porque en tu cruz hallé perdón y en tu sangre fui lavado. Tú eres el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y en tu resurrección me has dado esperanza de vida eterna. Enséñame a andar en tus pisadas, a negarme a mí mismo y a vivir cada día bajo el poder de tu gracia. Que mi corazón sea conformado al tuyo, manso y humilde, para que mi vida glorifique tu Nombre en todo lo que haga.

Espíritu Santo, Consolador fiel, ven y sopla sobre mi ser con tu poder santificador. Renuévame en lo íntimo, quebranta mi orgullo, fortalece mi fe y guíame a toda verdad. Que tu fuego consuma todo lo que no te honra, y que tu luz resplandezca en mis tinieblas para que camine en santidad y verdad. No me apartes de tu presencia, ni quites de mí tu Santo Espíritu, sino susténtame con tu gozo y dame un espíritu dispuesto a obedecer.

Padre celestial, recibe mi oración como incienso agradable delante de tu trono. Haz de mi vida un testimonio vivo de tu gracia, que otros puedan ver y glorificar al Padre que está en los cielos. Que mis labios, renovados por tu toque, proclamen tus maravillas y que mi corazón, purificado por tu obra, sea templo santo para tu gloria.

En el nombre glorioso de Jesucristo, mi Señor y Redentor, oro con fe y gratitud. Amén.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *