Hijos de Dios

El encuentro en el campo con Booz

El encuentro en el campo con Booz es uno de los pasajes más sensibles en el libro de Rut. Ya desde la primera lectura vemos que esta historia no es una historia de coincidencias fortuitas, sino manifiestamente la mano de Dios. Rut-huérfana moabita que había dejado su tierra para acompañar a Noemí-se va a buscar forraje y, en el campo de Booz, pariente de Elimelec, donde Dios obra de una manera sorprendente.

RUT SALE A BUSCAR COMIDA

Rut nos presenta a una mujer valiente que no se queda aguada a esperar un milagro, sino que actúa con fe. Rut le pide permiso a Noemí para ir a espigar tras los segadores, como permitía la Leya a los extranjeros, huérfanos y viudas. 

Ese pequeño detalle nos muestra que la fe correcta no es pasividad. La confianza sincera en Dios lleva a trabajar con diligencia, sabiendo que el Señor dirige cada paso. La decisión de Rut refleja su compromiso de cuidar a su suegra y honrar al Dios de Israel trabajando con perseverancia, obedeciendo así las leyes nacionales que honraban a su nación.

La Escritura dice que “fue a la parte del campo donde Booz tenía su propiedad” (Rut 2:3). Nada es una coincidencia para los que creen en Dios, porque es Dios quien dirige todo A partir del momento en que el encuentro con Booz tenía lugar, era allá arriba que había estado marcada su cita. El hombre justo y rico Booz muestra la bondad de Dios a favor del pobre.

Booz encuentra a Rut, le pregunta quién es y la acoge con gran hospitalidad. Ya está mostrando su respeto y generosidad. lo cual anticipa la relación redentora que tendrá con ella más adelante. Así, Booz se convierte en un instrumento del Señor para sostener a Rut i y Noemí en medio de las dificultades.

LA PROVIDENCIA DE DIOS Y LA GRACIA DE BOOZ

Una nota que suena claramente es la bondad de Booz, un reflejo de la providencia divina. Él ordena a sus criados que dejen espigas para Rut y no la molesten. También le ofrece agua y protección, cosa rara en esa época si eras un extranjero. Booz reconoce la fidelidad de Rut a Noemí y la bendice diciendo:

“Jehová te recompense tu obra y tu remuneración sea completa por parte de Jehová Dios de Israel” (Rut 2:12).

Este acto es testimonio del modo en que Dios usa a las personas para un reflejo de gracia. Booz es un canal de provisión y cuidado, lo que nos recuerda que a menudo el amor de Dios se manifiesta con género suicida humano.

LECCIÓN DE UN ENCUENTRO

La historia de Rut y Booz nos deja varias enseñanzas para hoy. En primer lugar la importancia de la obediencia: Rut siguió a Noemí y confió en el Dios de Israel. En segundo término la necesidad de actuar con fe: Rut marchó al campo en busca de sustento sin saber qué tiene Dios preparado para ella en el futuro. En tercer lugar, la certeza de que la gracia de Dios siempre recoge a quienes buscan refugio en él.

El encuentro con Booz en el campo no sólo fue el comienzo de una relación redentora, sino también un paso decisivo en la historia de la salvación. De esa unión vendría la descendencia que culminaría en Jesucristo, el verdadero Redentor.

El relato del encuentro con Booz en el campo nos recuerda que la providencia divina obra en los detalles más sencillos de nuestras vidas. Al igual que Rut siguió y actuó, nosotros también somos llamados a caminar por fe, sabiendo que el Señor dirige nuestros pasos. Te invitamos a profundizar en estas enseñanzas y a fortalecer tu comunión con Dios visitando nuestro sitio Hijos de Dios, donde encontrarás estudios bíblicos para edificar tu vida espiritual.

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